Mi padre fue pintor toda la vida. Autónomo, con su propia empresa.
De crío le echaba una mano en verano. Vi de cerca lo que era aquello.
Tengo familiares directos que siguen en el gremio. Y casi todos mis amigos son autónomos de reformas.
Así que esta historia me la sé. Y se repite en todos.
Terminan la jornada en la obra y empieza otra en casa: presupuestos de noche, facturas perdidas, IVA que pilla por sorpresa, clientes que no pagan.
Quieren estar más con los suyos. Pero no les da la vida.
No es porque trabajen poco. Es que, además de su oficio, tienen que ser administrativos, contables, comerciales y gestores. Todo a la vez. Y solos.
En España al autónomo se le exige como a una empresa grande. Pero no tiene detrás ni un sindicato, ni un equipo, ni nadie que le cubra. Saca adelante a su familia y, muchas veces, a la de sus trabajadores. A pulso.
Yo tiré por otro camino. Me formé en gestión y administración de empresas. Y hace un par de años me metí de lleno en el desarrollo y la inteligencia artificial.
Y un día até cabos.
Toda esa tecnología de la que habla todo el mundo, la que ya usan las grandes empresas, no estaba llegando a la gente de obra. Como si no fuera para ellos.
Así que me dije: esto lo arreglo yo.
Junté las tres cosas que tengo: lo que sé de programar, lo que sé de gestión y administración, y de dónde vengo.
Y construí KonquerAI.
No otro programa lleno de menús. No otro sistema para oficinistas.
Una cuadrilla de asistentes que trabaja por ti. Hace los presupuestos, ordena las facturas, calcula los impuestos y te dice qué obra te dio dinero.
Sin que aprendas tecnología. Sin barreras. Le hablas, y trabaja.
Por una décima parte de lo que te costaría tener a alguien en la oficina a media jornada.
Pero esto no va solo de ahorrar tiempo y dinero.
Va de jugar con ventaja. La misma inteligencia artificial que usan las grandes empresas, ahora de tu lado.
Haces el presupuesto antes que nadie y lo mandas mientras el cliente todavía lo tiene fresco. Respondes rápido. Cierras más trabajos.
No solo gastas menos. Ingresas más.
Para que un autónomo de reformas tenga, por fin, lo que nunca tuvo: apoyo de verdad y la tecnología de su lado.
Y para que esta vez no pelee solo. Y encima, lo haga con ventaja.